harlequinera2009

julio 13, 2012

Amante de Nadie Kristi Gold 8º Serie Multiautor Los Ashton

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Amante de Nadie (2006)
Título Original: Mistaken for a Mistress (2005)
Serie Multiautor: 08 Los Ashton
Editorial: Harlequin Ibérica
Sello / Colección: Deseo Miniserie 08
Género: Contemporáneo
Protagonistas: Ford Ashton y Kerry Roarke

Argumento:
Estaba todo listo para la seducción, pero no sabía si estaba preparado para decir la verdad…
El empeño de Ford Ashton en descubrir quién había matado a su abuelo lo llevó hasta la amante del difunto millonario. Sin duda su ayudante personal Kerry Roarke conocía todos los detalles de su vida. Así que, ¿qué mejor manera de averiguar lo que quería que seduciéndola?
Ella no era la amante de nadie, por mucho que la prensa se empeñara en lo contrario. Pero ahora la mujer que había huido del acoso de su jefe se sentía atraída por un desconocido cuyos ojos le resultaban muy familiares… y cuyos besos la tentaban peligrosamente.

Crónica Rosa

 

 

 

 

noviembre 15, 2012

¡Todo porque seas mía! Janet Dailey 10° Norteamericana

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¡Todo porque seas mía! Janet Dailey 10° Norteamericana.

noviembre 11, 2012

Cuando amar es un riesgo Sandra Canfield 1º Serie “Bajo sospecha” 4º Multiserie “Mujeres atrevidas”

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Cuando amar es un riesgo Sandra Canfield 1º Serie “Bajo sospecha” 4º Multiserie “Mujeres atrevidas”.

noviembre 10, 2012

A solas contigo Fiebre Tropical Amanda Browning

Filed under: Uncategorized — harlequinera2009 @ 1:44 am

A solas contigo Fiebre Tropical Amanda Browning.

octubre 3, 2012

AURORA

Filed under: Uncategorized — harlequinera2009 @ 4:27 pm

Ben Rafe fue rechazado por la mujer que amaba.

Aunque tuvo que esperar mucho tiempo, por fin

llego la oportunidad de vengarse.

PROLOGO
Ben Rafe aun suspiraba por la princesa Aleila.

Ella lo había dejado por su mejor amigo justo cuando ya se acercaba su

compromiso matrimonial. Humillado el juro vengarse de ambos algún día.

Aunque ardía en deseos de hacerlo de inmediato sabia que tenia que ser en

el momento preciso justo cuando el golpe hiciera mas daño. Por eso

esperaba pacientemente a su presa igual que un depredador, quien solo ataca

cuando su victima se hace mas débil. No le importaba esperar. Sabia que su

momento llegaria.

 

 

 

CAPITULO 1

El imaginaba ese momento muchas veces y siempre en distintas formas. Lo que nunca pensó fue que todo comenzaría en una de las fiestas realizadas por su madre.

Cada año ella era la anfitriona de “la fiesta de los niños”. Una fiesta creada para reunir fondos y ayudar a docenas de niños. Que de no ser por ellos, jamás llegarían a ser adultos. En su país aun existía la pobreza extrema y la falta de recursos que en otros países eran tomados por un derecho. Ella era una fiel creyente de que la mejor forma de ayudar era por medio de la educación de los padres de estos niños. Para acabar con la pobreza era necesario darle opciones a la gente no solo ropa y comida. Mientras tanto había unas necesidades que cubrir. Los pequeños no podían esperar a que sus padres lograran sus metas. Ellos necesitaban comer, vestir, ayuda medica y educación. Su madre quien siempre se preocupaba por la gente. Planeo esa fiesta como una manera de hacer concientes a otros de que podían ayudar.

Lo que ella jamás imagino fue que la misma se convertiría en una cita obligada para toda la gente famosa o adinerada que deseara salir en la critica social mas selecta. Ella siempre le pedía que fuera su acompañante esa gran noche, para darle apoyo. El sabia bien que esta solo era una excusa para obligarlo a asistir. No dejaba de presentarle a todas las jóvenes, que según ella podían hacerlo feliz. El asistía cada año ya que sabia cuanto se lograba hacer con lo que allí se donaba. Si bien era cierto que la gala solo consistía de una noche. Los esfuerzos de su madre continuaban todo el año y siempre se mantenía en contacto con el. Por lo que Ben Rafe conocía todos los esfuerzos de la mujer y de su organización. Se invitaba a los hombres mas importantes del mundo. Estos llegaban luciendo sus mejores galas y llevando del brazo a sus esposas o amantes, según fuera el caso. Estas a su vez se esmeraban por ser la mas bella de la noche. Las criticas sociales catalogaban la reunión como un desfile de moda y belleza que hacia palidecer hasta las pasarelas de Londres y Paris. Todos se peleaban por asistir ya que recibir una invitación era un honor del que presumir.

Otras familias aprovechaban la noche para acercar a sus hijas a los mejores prospectos. Ben Rafe era el trofeo mas codiciado en esa casería de esposos. Aunque el parecía no darse cuenta de ello no era su enorme fortuna lo que atraía a las jóvenes. Ellas se sentían llamadas por su masculina belleza y por esa mirada que parecía leer hasta sus mas íntimos pensamientos.

Muchas de las que intentaron acercarse a el para conquistar su corazón se lo pensaban mejor al ver su falta de interés en todo lo que le rodeaba. Lo que ellas ignoraban era que lo único que hacia latir su corazón era el deseo de vengarse.

Su aparente indolencia fue duramente probada al ver llegar al que una vez fuera su mejor amigo. El jeque Amir hacia su entrada orgulloso llevando de el brazo a su pareja. Se puso tenso esperando ver a la mujer que lo acompañaba. Esperaba ver a una de las mujeres mas bellas de el país. Quien con su hermosura conquisto a todos los hombres que la conocían desde que era tan solo una quinceañera. Aleila la esposa de Amir y quien fue su prometida. Para su sorpresa fue una extranjera quien llego tomada de su brazo. Desde donde estaba pudo ver el interés del Jeque en la joven. Ella era bonita aunque con una belleza sencilla si se le comparada con la princesa.

Para nadie era importante la elección de pareja de Amir. Solo era otra mujer llevada del brazo de un donante mas. Para Ben Rafe aquella mujer importaba y mucho. Si bien era cierto que el tenia una legión de mujeres a su disposición nunca mostró interés en ninguna que no fuera su esposa. Esta mujer era por fuerza especial para el. Otros no conocían al jeque Amir como el. Ben Rafe leyó en el lenguaje de su cuerpo su interés. Solo era una leve señal, una pequeña inclinación hacia ella cuando hablaba o la forma en que apoyaba su mano en su brazo. Quizás ya eran amantes.
Fue entonces que supo que su momento había llegado. Que mejor venganza que ojo por ojo, diente por diente y mujer por mujer.

Aurora sabia que asistir a esa fiesta era un error. Se sentía fuera de lugar allí como un pez fuera del agua. Aunque no le quedo alternativa. Cuando la princesa le pidió que acompañara a su esposo ella se negó. Aun después de que esta le explico que allí asistirían docenas de mujeres hermosas. Dispuestas a todo para atrapar a cualquier hombre soltero o casado que fuera conveniente. El Jeque estaba molesto con ella, le explico.
Tan molesto que no la deseaba como acompañante para esa noche. Y ella temía que su enojo lo llevara a serle infiel. Si Aurora asistía a la fiesta con el no la dejaría sola un instante. Ella podía vigilar a su esposo sin que este lo notara. Cuando se negó a ir con el Jeque una vez mas la princesa se enfureció y amenazo con despedirla.

Aurora no dudaba que la princesa cumpliría su promesa. Esa mujer era temperamental y a pesar de llevar poco tiempo en su casa ya había visto sirvientes despedidos solo por negarse a actuar como ella ordenaba. Sin importar su edad o años de servicio eran echados el mismo día casi sin darles tiempo a llevar sus pertenencias. Realmente la joven temía que la echara ya que aun no conocía a nadie de los alrededores. Tampoco tenia dinero. Nunca recibió su primera paga por lo que no pudo salir siquiera a ver el mercado. Ya se había quejado una vez y ella le aclaro que era mejor que ahorrara su sueldo ya que allí tenia todo lo que necesitaba. En cuanto a sus días de salida le explico que era mejor que solo saliera con la familia pues al ser joven y extranjera podrían prestarse sus salidas para que le faltaran al respeto, ya que una mujer sola no era bien vista. En ese momento la joven no supo que decir. Las explicaciones de la princesa eran totalmente razonables.

A pesar de ser mayor de edad ella sabia que podía contar con sus padres siempre. Ellos buscarían la forma de regresarla a casa. Pero aun para ellos pagar su viaje de regreso seria un sacrificio. Además quería demostrarse a si misma que era independiente y capaz. Cuando la joven comenzó a buscar empleo ellos se mostraron preocupados. Siempre estuvieron a su lado y la protegieron de los hechos mas crueles de la vida por lo que ella aun pensaba en un príncipe azul con en que se casaría algún día. Aun cuando fue tiempo de ir a la universidad asistió a una cerca de la casa por lo que no paso por la experiencia de vivir sola. Fue la mejor estudiante de su clase a pesar de que todos le habían dicho que estudiar filosofía y letras era difícil. Una vez pudo graduarse vio que no encontraría trabajo en lo que estudio tan rápido como ella pensaba.

Tras buscar algunas semanas vio un aviso donde buscaban una niñera que estuviera dispuesta a viajar. Para ella eso sonaba emocionante así que sin pensarlo contesto el anuncio y la misma princesa la entrevisto. Cuando llego se encontró con tres niñas encantadoras que hicieron amistad con ella rápidamente, cosa que la ayudo a obtener el empleo a pesar de no tener experiencia. Solo habían pasado dos meses desde esa entrevista pero parecía mas tiempo ya que pudo ajustarse fácilmente a la rutina de la familia y el jeque Amir resulto muy comprensivo con ella. Nunca la hizo sentir menos a pesar de saber que ella no conocía el idioma del país y siempre hablaba con ella algunos minutos en lugar de ignorarla. La acogió bajo su protección casi como un padre.

Ben Rafe estaba furioso. ¿Cómo iba a acercarse a la extranjera cuando Amir no la dejaba a solas un instante? Ya casi se terminaba la fiesta y no estaba mas cerca que al comienzo estaba a punto de abandonar su propósito cuando su madre reclamo la atención del Jeque. Ben Rafe aprovecho la oportunidad. La joven se encontraba en esos momentos admirando un arreglo de rosas.

-Son rosas inglesas, como usted.

-Si, lo se. Mi padre las cultiva. Aunque no esperaba encontrarlas en un clima como este.

-Mi madre construyo un invernadero con clima templado donde puede cultivar flores de todo el mundo. Debe pedirle que la lleve a verlo. Siendo usted una conocedora ella apreciara su interés. Se alejo sin decir mas al ver que Amir se acercaba a ellos. Supo por la cara de disgusto del Jeque que sus sospechas eran ciertas. Amir sentía algo por la extranjera y ese sentimiento sería usado por el como instrumento para su venganza.

 

 

 

 

 

 

 
CAPITULO 2

Casi amanecía cuando por fin la joven pudo irse. Estaba agotada por lo que se preparo a toda prisa para descansar. Encontró sobre su almohada una pequeña rosa blanca junto a una nota:

“Al verla pensé en ti”.

Mientras la joven acercaba la flor a su rostro tuvo la sensación de ser observada, pero se dijo que era absurdo, solo era su imaginación.

Sabia que era un error estar allí. Era demasiado pronto para dar el siguiente paso, pero no pudo resistir el deseo de verla. No se cansaba de mirarla. Como la mariposa que encontró de niño en el invernadero de su madre. Su madre era muy cuidadosa en mantener todas las puertas cerradas así no quedaban atrapados los pájaros o insectos. Una mañana por el descuido de algún ayudante la puerta se quedo abierta y al verla así fue cerrada. Nadie noto la presencia de la mariposa, solo el. Sabia que debía dejarla ir pero estaba tan fascinado con su belleza que la guardo para si. No se trataba de la mariposa mas grande que había visto tampoco tenia colores que quitaran el aliento. Solo era una pequeña mariposa de un solo color pero le tenia atrapado. La pequeña mariposa se posaba en su mano muy quieta mientras el pasaba tiempo acariciando sus alas. Siempre sentía temor al tocarla ya que parecía que podía romperla. Fue fácil llevarla hasta su habitación y mantenerla en secreto cautiva. Hasta que un día su madre la descubrió y el tuvo que dejarla libre.

A pesar de la poca luz que había en la habitación el pudo observar a la joven mientras tomaba la rosa. Por un momento tuvo celos de aquellos pétalos que tenían permiso para rozar sus mejillas. Quiso ser el su acompañante de aquella noche al ver que la tomaba entre sus manos y la dejaba a su lado en la cama. Se sentía como un “Voyeur” pero no le importaba, verla allí acostada fue la imagen mas excitante que había tenido en su vida. La observo hasta convencerse de que estaba profundamente dormida.

Supo que fue contratada por Aleila y que Amir de inmediato se sintió atraído por la joven. Justo antes de el viaje al extranjero la pareja tuvo varias discusiones sobre tener mas hijos. La princesa luego de dar a luz tres niñas se negó a seguir intentando darle el hijo varón que Amir tanto deseaba. Tras lo que Amir había amenazado con tomar una nueva esposa. Era fácil leer la mente de la princesa. Al darle por segunda esposa a el Jeque una mujer extranjera ella podría así seguir siendo la principal ante los ojos de todos. Todo el personal de la casa se mostraba complacido con la elección del Jeque, la joven había encantado a todos. Sus informantes solo tenían alabanzas para la conducta de la joven. La describieron como una mujer sencilla y amable que siempre estaba presta para ayudar en lo que se necesitara. También le hablaron de Amir que últimamente pasaba mas tiempo con las niñas de lo que acostumbraba antes de la llegada de la joven.

Su venganza no pudo llegar en mejor momento. Ben Rafe le quitaría la mujer a “su amigo” y le arruinaría los planes a su princesa Aleila al mismo tiempo. En cuanto a la extranjera, el le daría todo lo que Amir le daba y mas. No extrañaría a Amir mientras estuviera a su lado. Como su amante la llenaría de regalos. Para el seria un placer llenar su hermoso cuello con joyas y vestir su piel solo con las telas mas finas. Llevarla de su brazo en cada viaje le llenaría de orgullo ya que era muy hermosa. Su belleza era distinta a lo que el estaba acostumbrado. Con esa rara tonalidad de piel le recordaba a las almendras y ese cabello rubio platinado tan claro como los primeros rayos de el sol llamaba la atención de todos los hombres. El entendía la razón por la que Amir quedo prendado de ella. Por si fuera poco esos ojos profundos y oscuros embrujaban al atrevido que posaba su mirada en ellos. Al final cuando se cansara de ella la recompensaría para que no lamentara haber sido su instrumento. Tal como estaban las cosas debía actuar rápido antes de que Amir la pidiera en matrimonio.

Esa misma tarde la joven llevo a las pequeñas a dar un paseo. Las observaba jugar mientras se protegía de el calor bajo la sombra de un árbol.

-No fue difícil para mi saber que acostumbra venir aquí con las niñas. – Aurora escucho una voz conocida a su espalda.

-¿Como supo cual era mi flor favorita?

-Pensaba enviarle un ramo de flores cuando la encontré y supe que ningún ramo podría competir con su belleza.
“Una flor tan blanca y tan pura que ni tan siquiera el sol la había tocado” me hizo pensar en usted.

Aurora al escucharle se sintió ruborizar. Ningún hombre la había mirado como el lo hacia. Nadie que ella conociera hablaba tan abiertamente de su deseo a una joven.

-No debe mirarme así, me hace sentir avergonzada.

-No conozco su nombre, señorita. Aun así se ha adueñado de mis pensamientos.

-Me llamo Aurora -le dijo para que no siguiera haciendo que ella se sonrojara.

-Debí imaginarlo. Me recuerda el calor de el sol y la frescura de la mañana.

-Debo irme, no se me permite hablar con extraños.

-Me gustaría verla en su día libre.

-No podrá ser …lo siento solo se me permite salir con la familia -dijo mientras se alejaba en busca de las niñas.

No quiso presionar mas ya que ella podía sospechar. Por lo general a las extranjeras se les permitían algunas libertades aun cuando eran empleadas por familias. Lo que Aleila hacia sospechaba el. Era cuidar a Aurora igual que a cualquier joven árabe lista para el matrimonio. Amir era un hombre muy tradicional en lo que se refería a las mujeres. Para el su esposa era un reflejo de si mismo y era muy sensible respecto a que esta tenia que ser de una reputación irreprochable. Se imagino a esa joven desposada con Amir y teniendo a sus hijos, supo que el no lo permitiría.

Aurora vivía para esos encuentros diarios con el. Aunque el solo la acompañaba unos minutos cada tarde. Para la joven ese encuentro era maravilloso. Su forma de mirarla y las cosas que le decía la encantaban y la asustaban al mismo tiempo. En su segundo encuentro pudo preguntar su nombre. “Ben Rafe” le encantaba pronunciarlo, sonaba tan distinto a los nombres a los que estaba acostumbrada. Era en el en quien pensaba en esos momentos cuando no podía refugiarse en el sueño.

Mañana por la tarde lo vería… estaba segura. De lo que no estaba segura era de cómo comportarse ante el, luego de lo sucedido esa noche.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 3

Las niñas habían terminado su cena cuando fue llamada a la biblioteca. Ella llevo a acostar a las pequeñas y bajo pensando que el Jeque deseaba hablar de su trabajo.

-Quería hablarle -le dijo luego de pedirle que se sentara.

-Gracias. Las niñas van muy bien. Son muy inteligentes. Sobre todo Tamara a pesar de ser la mas pequeña tiene un don sorprendente para hablar el idioma.

-Me alegra saber que todo va bien con las niñas. Aunque no la he llamado para hablar de sus progresos.

-¿Entonces?

-Me gustaría saber que piensa de nuestro país y de nuestra forma de vivir.

-Todo es muy hermoso y su gente es maravillosa. Todos me recibieron muy bien y son gentiles conmigo.

-Sabe que aquí se le permite al hombre casarse mas de una vez. Tener mas de una esposa- le aclaro.

-Si lo se y he visto que todos viven en armonía.

-Le pregunto su opinión porque deseo casarme de nuevo.

-Imagino que las niñas lo tomaran bien no creo que les afecte. Aunque si yo puedo ayudar de alguna forma solo tiene que decirme como.

-De hecho si puede ayudar y mucho.

-No comprendo señor.

-Aurora me gustaría saber que siente por mi. No como su jefe sino como hombre. Ha estado con nosotros varios meses ya, así que no soy un desconocido para usted. Yo la he estado observando. Debo decir que es usted muy hermosa.

-Jeque jamás me he atrevido a creer que usted podría verme como algo mas que lo que soy.

-Aurora no le estoy diciendo nada impropio. Lo que trato de decir es que la quiero como mi esposa.

La joven casi no le escucho, estaba tan sorprendida que casi se cae de su asiento. A pesar de saber que su jefe era rico y atractivo no se sintió halagada. Siempre pensó que el interés de Amir por ella era solo simpatía. No vio a Amir acercarse a ella hasta que la tomo entre sus brazos y la levanto de su asiento para besarla. Antes de que sus labios se tocaran vio la imagen de el hombre de la fiesta y tuvo que huir como si le hubiera sorprendido siendo infiel.

Una vez en su habitación se encontró con la princesa quien estaba esperándola sentada sobre su cama. La joven al verla allí se altero visiblemente. A pesar de no haber sospechado de el interés de Amir en ella se sentía incomoda con la mujer.

-Se ve que te sorprende encontrarme aquí. No tienes que estarlo. Ya sabia que Amir quiere tenerte por esposa.

-Yo…

-Espero que no lo hayas rechazado. Mi esposo es uno de los mejores partidos del país. Muchas mujeres en tu lugar no tardarían tanto en darle el si. Tal vez no entiendas cual es su lugar, como Jeque tiene mucho poder. Y no solo eso serás una mujer muy rica, si aceptas.

-No le he dado mi respuesta… aun.

-No encontraras mejor oferta. Por mi no tienes que dudar. Piénsalo por esta noche. Veras que aceptar ser su esposa es lo mejor que puedes hacer
-mientras decía sus ultimas palabras salía de la habitación segura de que la joven aceptaría.

Aurora no sabia que hacer. No tenia con quien hablar de lo que ocurría. Temía que si rechazaba la oferta la obligarían a casarse. Se sentía atrapada.

Tal vez si trataba de no pensar podría dormir un poco. Su padre siempre afirmaba que todo se veía con mayor claridad luego de dormir. Solo tenía que ganar tiempo hasta la tarde. Mañana lo vería. Tal vez el podía ayudarla a huir. Ella no quería ser la esposa de Amir. No lo amaba pero al ser tan buen partido temía que todos incluyendo a Ben Rafe tratarían de hacer que aceptara el matrimonio.

-No debo dejarme llevar. – dijo para si misma. -El va a entender lo que siento, estoy segura -a pesar de sentir miedo en esos momentos, sabia que podía confiar en el.
CAPITULO 4

No supo cuando se quedo dormida. Estaba tan rendida que no escucho el ruido que hizo la ventana al abrirse para dar paso a un hombre con el rostro cubierto. Este se acerco a ella y le tapo la boca con un pañuelo haciendo que ella despertara abruptamente.

-No grites, no voy a hacerte daño.

-¡Usted! -susurro ella aliviada.

-Mi hermoso amanecer… deseaba verte -le dijo al oído.

-¿Como pudo entrar? Los guardias…

-Eso no importa ahora. Se dice que el Jeque te quiere por esposa.

-Me lo propuso esta noche.

-¿Aceptaste su oferta? -pregunto apretándola contra su cuerpo sin darse cuenta.

-Aun no he pensado en lo que voy a decirle. El es muy rico y atractivo… no lamentare ser su esposa -dijo tratando de ver que sentía el.

-Es una lastima porque no tendrás oportunidad de serlo.

-¿Que quiere decir?

-Amir y yo somos viejos amigos. Yo iba a casarme con Aleila. Ella era mi prometida y el la desposo. Se aprovecho de que tuve que hacer un viaje por una emergencia y para cuando regrese ya todo estaba hecho. Esta vez yo le devolveré el favor.

Cuando ella trato de escapar. El la alcanzo y la tiro sobre la cama mostrando a su vez una aguja. Ella sospechaba que tenia algún tipo de droga para hacerla dormir.

-No me lastime -grito la joven casi sin voz.

-No lo haré si te estas quieta -dijo mientras cubría su cabeza con la sabana.

Luego le amarro las manos aunque no tan fuerte como ella temía. La tomo en sus brazos sin esfuerzo y la saco por la ventana. La joven supo justo cuando el iba a lanzarla hacia bajo por lo que a pesar de estar atada se apretó a el tan fuerte como pudo. El no tuvo mas remedio que dejarse caer con ella. La joven solo se soltó de el al chocar con la red que los esperaba. El la saco de la red ayudando a que se estabilizara. Una vez se aseguro que estaba bien.

La arrastro fuera donde los esperaban varios hombres a caballo. Hicieron un viaje corto para luego llevarla en auto. La joven no sabia donde estaban. Ella no reconocía los lugares por los que pasaban pero debía ser muy lejos ya que tardaron mucho tiempo en detenerse y dieron vuelta en varios sitios. Cuando la joven pensaba que el viaje jamás acabaría vio que se detenían frente a una casa. Aun estaba oscuro pero vio la enorme entrada enrejada y el largo camino que conducía hacia la entrada principal. Para llegar a la casa el camino debía hacerse en auto. Entraron en total silencio mientras ella se preguntaba como el era capaz de caminar a oscuras. No se detuvo en la sala de estar. Siguió arrastrándola sin descanso por unas escaleras hasta llevarla a una habitación. Ella al ver la enorme cama se negó a entrar allí. Todos sus esfuerzos por resistirse fueron en vano. El la lanzo sobre la cama sin miramientos para luego desatarla.

-Pronto será el amanecer, trata de dormir. No podrás escapar así que no lo intentes. Es mejor que aceptes tu destino. A pesar de la advertencia ella trato de abrir la puerta, reviso las ventanas y el cuarto de baño solo para ver que todo estaba cerrado con barrotes.

Cansada por el viaje durmió todo el día hasta el atardecer. Al despertar no supo donde se encontraba solo vio una habitación adornada con gruesas y pesadas cortinas junto a una enorme alfombra que venia a juego. Abrió varias puertas que no vio la noche anterior. Una de ellas la llevo a un armario lleno de zapatos, bolsos y vestidos realmente hermosos. Su prisión era una jaula de oro que seguía siendo una prisión al fin y al cabo. Abrió otra puerta que no había visto antes. Estaba hecha de tal forma que no podía ser vista rápidamente. Esta la llevo a otra habitación adornada de forma muy masculina. Sin que nadie lo dijera ella sabia que pertenecía a Ben Rafe. Aquel sitio tenia su olor. Salio de allí, no quería que el la encontrara husmeando.

Justo cuando llego a su cama la puerta principal se abrió dejando entrar a una mujer vestida de manera sencilla.

-La ayudare a vestirse. La cena esta lista y el señor la espera.

-Dígale que no deseo cenar.

-El Jeque la ha invitado a cenar. Su compañía es un honor señora.

-Que se siente a comer solo. Yo me quedare aquí -dijo cruzándose de brazos como una niña malcriada.

Solo pasaron unos minutos cuando la puerta volvió a abrirse. Era el y no estaba contento.

-Me informaron que no desea cenar conmigo.

-Deseo estar sola, no tengo hambre -dijo sin mirarlo.

-¡Mentirosa!

-¿Cómo se atreve?

-Yo si tengo hambre y soy yo quien desea tu compañía. No estoy dispuesto a esperar. Ya que no te arreglaste tendrás que sentarte a la mesa tal como estas.

Una vez dijo esto la levanto sobre su hombro y bajo con ella hacia el salón comedor. No importaba cuanto ella le pegara en la espalda el no la soltó hasta que llegaron a la mesa. La sentó con fuerza y le advirtió con la mirada que no se levantara.
La joven se sentía sucia y desaliñada. Quería darse un baño y cambiarse pero no quiso provocarlo mas así que se quedo allí sentada. Ella realmente estaba hambrienta y aquella comida la tentaba.

-Anda come. Deberás estar bien para esta noche -le dijo el al verla.

-¿Por qué esta noche es tan importante?

-Le envié un mensaje a mi muy querido amigo Amir. Para estas horas ya ha de estar enterado de que eres mía. Y para que no quede la menor duda de ello esta noche dormirás en mi lecho.

-¡Esta loco! ¿Que he hecho para merecer esto?

-Amir te desea y eso es suficiente. Ahora quiero que subas a tu habitación. Samira te llevara de comer. Luego quiero que duermas un rato. Tomaras un baño y cuando yo te llame serás complaciente conmigo.

La joven huyo a su habitación, allí Samira ya la esperaba. Trenzo su cabello y la ayudo a ponerse un camisón para meterse a la cama. Por mas que trato de hacerla comer algo no pudo hacer que comiera. Le hablaba sobre el Jeque pero ella apenas la escuchaba. La joven gustosa cambiaria su lugar por el de la mujer. Prefería mil veces ser una sirvienta que tener que compartir la cama con aquel hombre. Sabia que debía evitar que aquel hombre la usara para su venganza pero no sabia como oponer resistencia. Ella no tenia fuerzas para luchar contra el. La mujer al verla tan tensa le ofreció una bebida caliente que ella tomo gustosa. Tal vez fue eso lo que la hizo resignarse a su destino. Luego de un rato nada parecía tener importancia. Sus manos estaban adormecidas y su cuerpo le pesaba haciéndola sentir débil y aletargada. Descanso una hora a pesar de creer que no tenia sueño. A medida que pasaban las horas y el momento de pertenecer a ese hombre llegaba comenzó a sentir otra vez un miedo tan grande que dijo a la mujer que necesitaba mas de aquella bebida. Ella solo le dio una pequeña taza pero la joven se tomo todo el te que tenia la tetera para así no sentir mas miedo.

En su habitación el Jeque esperaba impaciente la llegada de la joven. Esa noche podría dormir tranquilo. Todo salio tal y como lo planeo. Amir sentiría lo mismo que el sintió cuando le arrebataron a Aleila. Amir se torturaría pensando que su mujer era poseída por otro hombre. Ella ahora era suya. Esa noche besaría su hermosa piel y acariciaría su cabello hasta saciarse. A pesar de que era muy pronto no pudo evitar acercase a la puerta que comunicaba las habitaciones. Impaciente por tenerla no espero a que llegara a el. Si aun no estaba lista no importaba. La encontró acostada sobre las sabanas, parecía dormir. Pensando que fingía se acerco y encendió la luz de la mesita de noche para verla bien. Estaba despierta y se veía muy pálida. Al tomar sus manos la sintió fría.

-¿Que sucede? -pregunto pero no recibió respuesta. El esperaba que se resistiera o que se pusiera histérica pero, no encontrarla así sin voluntad.

-Samira… -grito una y otra vez.

-Señor…

-Explícame que ocurre aquí.

-Nada… yo…

-No mientas.

-Estaba muy nerviosa. Le di algunas hierbas. Pensé que así se sentiría mejor.

-¡Mejor! Esta fuera de si. Llama al medico. Si algo le ocurre te arrepentirás.

Carlos era su medico y también su mejor amigo aun así el no lograba sosegarse. Cuando el le dijo que tenia que quedarse a solas con la paciente se negó. Quería estar al lado de la joven aunque fuera para tomar su mano. Luego de examinarla el medico tomo la decisión de darle todo el medicamento a través de un suero. El efecto llegaría mas rápido, le explico. Esto no debió ocurrir, ella no tenia por que salir dañada. Aurora reacciono al sentir el pinchazo en su brazo. Y para el fue igual de doloroso.

-Vamos amigo hablaremos fuera. Necesito saber que ocurre aquí. Esa joven fue drogada -le dijo una vez salieron al pasillo.

-Samira le dio a tomar un te de hierbas sin consultarme. Yo no la lastimaría.

-En el caso de esta joven la dosis fue demasiado alta. De no haberme llamado ahora estaría muerta. Por suerte conozco esa droga se ha usado en otras ocasiones para violar o robar.
La dejare con el suero toda la noche y te enviare a una enfermera para que la cuide.

-No es necesario yo mismo voy a cuidarla -le dijo antes de despedirle.

-Señor… yo, la señora…-preguntaba Samira una y otra vez.

-Casi se muere. ¿Por qué lo hiciste?

-Ella estaba muy nerviosa. No quiso probar ni la comida. La bebida de las vírgenes es muy buena para esas cosas, nunca le había hecho daño a nadie.

-Carlos dice que le diste demasiado de esa bebida. Tal vez el efecto se multiplico al tener el estomago vacío. Eso ahora no importa. Solo espero a que pase la noche y que se encuentre mejor mañana.

Cuando amaneció el sol despertó a la joven. Sentía mucha sed y estaba algo mareada. Trato de levantarse pero al ver que su cuerpo no la obedecía se asusto mucho.

-Tranquila todo esta bien. Estuviste muy enferma- le dijo apretando su mano.

-¿Que me paso? -su voz sonó extraña.

-Tuviste una reacción a un te que Samira te dio ayer. El medico vino a verte y volverá hoy. – le decía mientras la acercaba a su pecho para darle a tomar un poco de agua. Despacio… es normal que tengas mucha sed.

-Gracias. ¿Cuánto tiempo estuve enferma?

-Varias horas, nos diste un buen susto pequeña.

-Lo lamento. ¡Pobre Samira! Ella no tuvo la culpa yo insistí en tomar mas del te que ella me ofreció. No pensé que me pondría enferma.

-Ella me dijo que no creyó que te dañaría. Esta muy arrepentida.
No es bueno que te levantes aun hasta que el medico te vea. Ya te quitaron el medicamento. -iba a decir algo mas cuando llamaron a la puerta.

-Buenos días. ¿Como esta mi hermosa paciente?

Ella esperaba ver a un hombre viejo y amable. Cual fue su sorpresa al ver a un hombre joven de algunos treinta años que dejaría sin aliento a cualquier mujer. Alto fuerte y atractivo daba la talla aun al Jeque. Aunque no tenia su fiera mirada defensiva.

-Aurora, Carlos te ha preguntado algo.

-¿Qué? Me siento algo atontada. Creo que es por llevar tantas horas en cama. ¿Puedo levantarme?

-Por hoy te doy permiso de sentarte cerca de la ventana. Si te alimentas bien te veré mañana y te daré permiso. Ben Rafe me acompañas abajo por favor.

-Si seguro.

Una vez abajo fueron al despacho. Ambos se sentaron uno frente a otro como muchas veces solían hacerlo para tomar una bebida y conversar un rato. Una vez allí el doctor se quedo callado un momento. Luego se paro frente al Jeque y le hablo con aire decidido.

-Ben Rafe, hemos sido amigos durante mucho tiempo y es por eso que he decidido hablarte. Se quien es esa joven y el papel que juega en tu casa. Nunca he intervenido en tu vida amorosa, lo sabes bien. Solo que en esta ocasión ella es mi paciente… No creo que ella pueda salir ilesa de todo esto.
No parece ser el tipo de mujer que tiene una aventura y luego se va sin mirar atrás.

-Pareces muy seguro de que mi invitada es mi amante. ¿No crees que tus conclusiones pueden estar equivocadas?

-Supe que la niñera extranjera de Amir se escapo con su amante y la joven concuerda perfectamente con su descripción. Por lo que escuche la joven era algo ligera y la princesa Aleila esta agradecida de que se halla ido. Ya que era un mal ejemplo para las niñas.

-Así que eso dicen. Imagino quien invento esa historia. -dijo aparentemente tranquilo.

Ben Rafe quería gritar. Aleila había mancillado la reputación de la joven quien ignoraba lo que pasaba. Cualquiera pensaría que ella sentía celos pero el sabia que esa no era la razón. El dañar su reputación obligaría a Amir a mantenerse alejado de la joven. El no diría nada para no hacer caer en sospechas a su amigo. Si el se enteraba de sus planes y de el papel de Aurora en ellos no dudaría en intervenir. No debía dejarlos solo un minuto. El pudo observar a la joven cuando Carlos entro a la habitación sabia que si ella pedía su ayuda el no dudaría en llevársela. Su amigo no podía evitar ser un caballero andante mientras que el no podía permitir que lo alejaran de la joven.
Una vez se fue el medico Ben Rafe subió a ver a la joven. Aunque tenia mucho que hacer había pasado todo su tiempo al lado de la joven y ahora al separarse de ella se sentía extraño como si algo le faltara. Cuando entro la joven estaba recostada en el asiento reclinable que había mandado a traer para ella. El pudo verla dormitar largo rato. Dormida movía ligeramente sus labios tentándolo a besarla. Su boca era pequeña y carnosa tan roja como la fruta madura. Sabia que debía dejarla dormir. Aunque estaba deseoso de probar sus labios su salud le importaba mucho mas. Así que se sentó a su lado para ponerse al día en su trabajo.

 
CAPITULO 5

Aurora comenzó a amar su jaula de oro o quizás era a su carcelero a quien amaba. Ben Rafe no volvió a intentar meterla en su cama por la fuerza así que ella pudo relajarse y ser ella misma. Pasaban mucho tiempo juntos hablando, riendo y paseando por los jardines. Como el sabia cuanto le gustaban las rosas la llevo a escoger entre las mas raras del mundo para sembrar en el jardín. Pero la sorprendió gratamente al pedir la variedad que le había regalado cuando la conoció. No podía creer que hacia solo un mes había sentido miedo de el. Al enterarse de sus intentos de aprender el idioma con Samira el comenzó a ayudarla mostrando que era un maestro paciente.

Ya tenia dos meses en esa casa cuando el le informo que tenia que irse de viaje. Le explico que ser Jeque era como ser rey en su país. Tenia la gran responsabilidad de escuchar y ayudar a su gente.

-Te he entretenido demasiado es mejor que me vaya a casa- le dijo ella avergonzada por distraerlo.

-No te estoy echando. Estos meses he sido muy feliz con tu compañía. Quisiera llevarte pero voy a estar en lugares muy primitivos y te sentirás incomoda. Promete que te quedaras… quiero irme sabiendo que me esperas.

-Estaré aquí cuando regreses -prometió ella.

Ella sabia que no solo estaba aceptando quedarse también estaba aceptando convertirse en su amante. No tenia miedo de el por que lo amaba. Aunque nadie le había dicho nada. Ella sabia que estarían juntos por poco tiempo. Aun así prefería ser feliz algunos meses a la alternativa de irse lejos sin saber lo que era ser suya.

Solo había pasado tres días desde que el Jeque se había ido cuando llego inesperadamente la madre a visitarlo. Fue informada por Samira de la partida de su hijo y de la presencia de Aurora. Ella conocía la historia de la extranjera que huyo de la casa de Aleila sin sospechar que su hijo era el hombre responsable. Sabia que tenia hacer algo y pronto. Su hijo no estaba dispuesto a casarse. Todos su intentos de presentarle jóvenes fracasaban. Por lo que ella había decidido actuar y presentarle un compromiso consumado. Esa noche tenia preparada una cena para la joven que había escogido. Llegaría en la tarde acompañada de sus padres por lo que tenia poco tiempo. Estaba tan contrariada por todo. Que entro a la habitación de la joven sin tocar.

-Tu debes ser Aurora -dijo al verla acostada.

-Si soy yo.

-Soy Calista la madre de Ben Rafe. Quiero que te vayas de esta casa. Hoy en la tarde se presentara aquí la prometida de mi hijo y no quiero que te vea.

-Pero, no tengo a donde ir.

-No me importa. Mi chofer te dejara en la ciudad. Estoy segura de que una mujer como tu podrá arreglarse sola.

Esa misma noche el regresaba a la casa. Arreglo todo para que las reuniones importantes se llevaran a cabo en su casa o vía conferencia. Si bien era cierto que estaba agotado fue el mismo quien quiso trabajar sin descanso en las reuniones que no pudo aplazar. Deseaba llegar y darle a la joven el regalo que busco el mismo.

-¡Samira!

-Señor…

-Aurora esta en su habitación o salio a dar su paseo por el jardín.

-Ella se ha ido- le respondió su madre a su espalda.

-¡Madre! – se voltio a verle para preguntar. ¿Que has hecho con Aurora?

-Llegue ayer y por supuesto eche a esa mujer de aqui.

-Ella era mi invitada y esta es mi casa no tenias ningún derecho.

-Soy tu madre Ben Rafe. Y cuando llegue ayer tuve que actuar. En la tarde llego mi invitada, una joven de buena familia. Estoy segura de que con solo verla entenderás que es perfecta para ti.

-Como has podido, ella es extranjera y esta sola. No tiene dinero y no conoce nuestro idioma ni sabe a donde ir a pedir ayuda.

-Mi chofer la llevo a la ciudad. Para estas horas ya debe tener otro amante. No debes preocuparte tanto, una mujer como ella posee recursos para buscar compañía.

-¡Ella no es mi amante! Si algo le ocurre no te perdonare jamás -le dijo mientras salía de la habitación.

-¡Samira el la ama! -dijo llevando la mano a su corazón. ¿por Ala que había hecho? Tanto tiempo deseando que ese momento llegará y fue ella la responsable de separarlos.

La joven comenzaba a desesperarse no tenia dinero para comida o para ir a un hotel y no podía regresar a casa de Amir. En su prisa por dejar la casa de Ben Rafe solo se llevo lo que tenia puesto. Trato de hacerse entender pero para todos era incomprensible. Ya había caído la noche y ella no sabia a donde ir ya que no conocía la ciudad para buscar los lugares mas seguros. No deseaba pasar la noche de pie en la oscuridad, oculta en las esquinas de los edificios. Estaba tan asustada que saltaba a cada momento. Nadie la había molestado por que estaba tan cubierta como las otras mujeres y mantenía su mirada baja para que nadie pensara que estaba invitando a acercarse. Sabia que ya para esas horas comenzaba a llamar la atención de la gente ya que las mujeres no acostumbraban a estar tan tarde en las calles. Cuando volvió a caminar por las mismas calles por las que ya había pasado estaba exhausta. Sabia que ya había caminado por allí pero ya no le importaba.

Escucho a un hombre hablar cerca de ella. Aun sin saber el idioma la voz la alerto de que corría peligro. Al darse la vuelta vio que no estaba solo, venia acompañado de otros. Por lo que Aurora comenzó a correr. Pronto fue alcanzada y tirada al suelo. Ella trato de defenderse y en la lucha escucho como sus ropas se rompían. Un auto se acerco a ellos y los hombres al escucharlo huyeron. Ella se quedo en el suelo hecha un ovillo. Sabia que estaba a merced del hombre del auto. Se acerco y ella ciegamente comenzó a defenderse nuevamente, peleo y peleo con el hombre sin siquiera entender lo que le decía. Otro auto llego a la escena, un hombre bajo sin esperar que se detuviera por completo.

-Niña…-dijo alguien con voz angustiada. -¡Aurora!¿Qué te han hecho?

La joven sorprendida de verlo dejo de luchar con el hombre por lo que se fue hacia atrás y cayo al suelo. No sentía los golpes que se hizo al caer. Solo sentía una alegría inmensa. El estaba con ella, había venido por ella. Ben Rafe la tomo en sus brazos y la llevo al auto. Dentro del auto pudo ver su hermoso rostro golpeado. Estaba sucia y desaliñada, sus ropas rotas mostraban raspaduras en brazos y piernas.

-Aurora vamos al hospital tienes que atenderte esas heridas.

Quiso matar a alguien, pero tuvo que controlarse por la joven. Ella parecía a punto de explotar. En el hospital no los hicieron esperar. Aurora descansaba en una habitación luego de limpiar sus heridas mientras el conversaba con el medico.

-No debe preocuparse la joven dormirá toda la noche por el sedante que le di. El suero es solo para hidratarla esta noche, puede irse mañana a la casa. Lo importante es que no debe quedarse sola. Esta en shock y puede ponerse histérica en cualquier momento.

Aurora despertó en la mañana y le informaron que regresaría a casa, cosa que ella acepto sin protestar. Sabia que el estaba molesto con ella. Pudo verlo en su cara cuando la llevo al hospital aunque trataba de disimular. No le extrañaba nada que la quisiera devolver. Ella solo significaba problemas. Sobre todo ahora que iba a casarse. Cuando Ben Rafe llego ella ya estaba lista. Salieron del hospital sin decirse una palabra. Ella miraba por la ventana del auto para no llorar. El tenia prisa por despedirse de ella. Lo cual era lógico ya que pronto se casaría con la joven que fue aceptada por su familia. Aurora no pudo conocerla pero seguramente era muy hermosa y el al verla seguramente quedo prendado de ella.

Ella permanecía en silencio por que si abría la boca le suplicaría. Le pediría que le dejara quedarse aunque solo fuera como su amante para luego odiarse por ello. Lo amaba y no era capaz de compartirlo con nadie.

Fueron directo al aeropuerto donde no tuvo que hacer fila para pasar por la revisión de documentos. Imaginaba que esa era una de las ventajas de su posición. Mientras caminaba hacia la salida y buscaba que decir para despedirse con dignidad se dio cuenta de que no estaba camino a un avión comercial. Fueron llevados hacia un helicóptero.

– Pero… creí que me enviarías a casa.

– Y así es. Podemos irnos por carretera pero me gusta viajar con comodidad. Pronto llegaremos a casa para que puedas descansar.

La joven se quedo inmóvil allí mismo. No daría un paso mas, ella no estaba dispuesta a volver con el y a conocer a su prometida. No era posible que ella lo soportara verlos juntos la haría gritar de celos. Ni el ni la fuerza de un ejercito la obligaría a eso.

-¿Qué sucede?

-No quiero ir. No quiero ver a tu madre tampoco a tu prometida.

-Ella no es mi prometida Aurora. Mi madre hablo con su familia y la invito a la casa sin mi autorización. Ha estado tratando de que me case y temo que actuó impulsivamente. Ya arregle las cosas y le expuse que seré yo quien debe buscar esposa algún día. Ella lo ha aceptado, aunque no esta muy feliz por ello.

 

 

 

 

 

 

 

 
CAPITULO 6

Una vez allí Samira no la dejaba a solas un minuto, parecía creer que podía desaparecer. No volvió a ver a la madre de el Jeque desde su llegada y nadie le contestaba cuando preguntaba por ella. Tampoco escucho hablar sobre “la prometida” de el Jeque. Ella necesitaba saber como era y cual fue la reacción de el al verla. Seguramente era perfecta para el. Ya habían transcurrido algunas semanas desde su regreso y todo seguía como siempre. El Jeque no le había pedido que se convirtiera en su amante y tampoco que se marchara. Después de ser atacada aquella noche ella no se atrevía a hablar con el de lo ocurrido. Se sentía demasiado avergonzada. No se atrevía a ofrecerle su amor ya que el cambio mucho con ella. Parecía que el ya no la deseaba y ella no tenía la experiencia ni el valor para tratar de seducirlo. Esa noche se preparo temprano para dormir ya que el se encontraba de viaje. Luego de tomar un baño y comer algo ligero se dispuso a dormir cuando le pareció escuchar un ruido. Era extraño que Samira no la acompañara esa noche. Siempre se quedaba con ella hasta verla dormida. Tal vez se le había hecho tarde en sus otras obligaciones pensó por lo que se fue a la cama dejando encendida su luz de noche. No supo exactamente que fue lo que la despertó a esa hora de la madrugada. Aun tenia su luz encendida y justo cuando se disponía a apagarla escucho aquel ruido de nuevo. Venia de la otra habitación. Ella no sabia si seria correcto ir a ver que pasaba. Sabia que Ben Rafe continuaría su viaje otros cinco días por lo que no podía tratarse de el. Se decidió a cruzar la puerta cuando sintió que alguien se movía en la habitación.

Vio a Ben Rafe acostado sin camisa y a Samira sobre el. Trataba de salir de allí sin hacer ruido cuando Samira la llamo.

-Mi señora, no puedo sola y el tiene mucha fiebre.

-¿Que sucedió?

-Fueron emboscados por ladrones. Ellos le hirieron.

-¿Llamaste al medico?

-Si, pero el señor le dijo por teléfono que lo de el no era de cuidado. El medico fue a atender a los otros por lo que no vendrá hasta mañana.
Juntas lograron desvestirlo y a pesar de que Samira se ofreció a cuidarlo Aurora no quiso separarse de el. Al ver su herida ella sintió que su corazón se detuvo un instante. Tenia una fea herida de cuchillo en el pecho por suerte era poco profunda y el sangrado no era mucho. Sabia que el peligro era que se infectara la herida y cuando lo toco vio que comenzaba otro ataque de fiebre y era intenso. Ella no sabia mucho de tratar heridos pero si sabia como bajar la fiebre no dudo en ayudar a Samira. En ese momento toda su atención estaba en el en ayudarlo. Por mas que trataron de que le bajara la fiebre todo fue inútil. El deliraba y sus movimientos volvían a abrir la herida. El doctor llego temprano para revisar a su amigo y al ver lo que sucedía dio ordenes para que fuera llevado al hospital de inmediato. Aurora llegaba de la cafetería cuando se encontró con la madre de el Jeque. Estaba tan pálida que la joven la llevo a sentarse.

-Señora, el va a mejorar…

-¿Tu me consuelas? ¡Deberías odiarme!

-Usted no me conoce y es natural que trate de proteger a su hijo. Cuando yo tenga hijos seguramente seré igual de protectora que usted.

-El ha sufrido tanto, yo solo quiero que sea feliz. Aleila fue capaz de hacerle mucho daño. El necesita una buena mujer que lo entienda y lo ame. No pido mas.

Para la joven sus palabras la atravesaban como dagas. Le recordó que pronto el se casaría y que ella no tenia derecho de estar allí. Aurora no era nadie en la vida de el Jeque. Pero sabía que con derecho o sin el se quedaría hasta saber que el Jeque se encontraba totalmente recuperado. Paso una semana antes de que el fuera dado de alta. Una semana donde la madre de el Jeque tuvo tiempo de conocer a la joven.

Ben Rafe miraba por la ventana de su habitación cuando entro su madre.

-¡Hijo no deberías estar levantado!

-Espero al doctor, me van a dar de alta hoy mismo. Solo espero que me den el permiso. Aurora lo esta buscando.

-Esa joven es un tesoro. He tenido mucho tiempo para conocerla. Y quiero pedirte perdón. Ella es una buena chica que puede hacer feliz a cualquier hombre.

El se sintió feliz de escucharla decir eso ya que el pensaba desposar a la joven y si bien pensaba hacerlo aunque su madre no lo aprobara era mejor que ella consintiera.

-El otro día me disculpe con ella. En lugar de reprocharme me dijo que deseaba ser como yo con sus propios hijos. ¿Puedes creerlo? Ella quiere una familia grande y le encantan los niños…-la mujer seguía hablando pero su hijo ya no le escuchaba.

El no podía atar a la joven a el. Ya que no podía darle los hijos que ella deseaba.

Tocaron a la puerta justo cuando el terminaba de hablar por teléfono.

-Siento haberme tardado tanto. El doctor tenia algunas emergencias. Ya firmo tu permiso y podemos irnos.

-Voy a aprovechar que estas aquí para decirte que envíe por tus cosas.

-¿A donde vamos?

-Hable con Amir hace un momento. Pronto enviara a alguien a buscarte – le dijo antes de darle la espalda.

-Creí que no querías que me casara con el.

-Estarás mejor con el. Como su esposa tendrás respeto.

-¿Es por lo que sucedió aquella noche? Ya no te gusto.

-No se trata de eso. Sabes que pronto voy a casarme. No puedo tenerte viviendo conmigo y comenzar un matrimonio.

La joven estaba tan sorprendida que no le dijo nada. Solo espero por sus cosas y salio del hospital a encontrarse con Amir en la calle. Sabia que si se quedaba podía echarse a llorar allí mismo. Amir llego pronto. Ella no espero a que el auto se detuviera por completo. Tampoco espero a escuchar lo que Amir iba a decirle, ni siquiera lo dejo hablar.

-Señor, se que desea arreglar las cosas pero es muy tarde. Yo no puedo hacerlo feliz y yo tampoco lo seré a su lado. Por favor solo quiero ir a casa – dijo atropelladamente.

-Aurora… pequeña debes calmarte. Te vas a enfermar.

-¿Va a llevarme a su casa?

-Voy a llevarte a un lugar donde podremos hablar con mas calma. Todo va a arreglarse, lo prometo. Tengo un departamento que uso muy poco allí estarás cómoda.

El Jeque la instalo y espero a que comiera algo antes de contarle todo lo ocurrido desde el día que ella se fue hasta recibir la llamada de Ben Rafe.

-Me enamore y el ya no me quiere. Va a casarse con otra mujer. Y para acabar me regresa con usted como si fuera un paquete, lo odio.

Amir le explico que por ella estar bajo el mismo techo que un hombre soltero su reputación estaba por los suelos. Ella no podía volver a ser su empleada y no era aceptable como esposa.

-Aurora, acepta ser mi amante. Te ofrezco este departamento junto a mi protección y joyas, se que te haré feliz. Ben Rafe no te ama, la única razón para tenerte fue la venganza. Yo me case con la mujer que el amaba. Espero mucho tiempo para hacerme pagar y al descubrir mis sentimientos hacia ti supo que su tiempo había llegado. Quiso hacerme daño y solo eso le importo. No pensó en ti y en que tu también podías sufrir. Además al igual que tu escuche que tiene planes para casarse pronto.

La joven acepto la ayuda de el Jeque. No se convirtió en la amante pero si acepto vivir en el departamento. Solo por un tiempo hasta que con su empleo fuera autosuficiente para mantenerse a si misma. Comenzó a tomar clases del idioma para prepararse y poder tener pronto un empleo de profesora. Descubrió que allí tenia futuro dando clases a algunos pequeños que estaban en una escuela cercana. Algunos padres estaban dispuestos a pagar una suma razonable por clases privadas. Eso la hizo muy feliz con las clases podía sostenerse para así no tener que irse a casa. No quiso alejarse por que ese era el mundo de su amado Ben Rafe. Aunque nunca fuera a casarse o a tener hijos no estaba triste, solo resignada. Tres meses luego de su llegada al departamento estaba lista para celebrar. Ya dominaba el idioma lo suficiente para darse a entender y le ofrecieron varios estudiantes para enseñarles idiomas. Descubrió que su negocio de clases particulares era muy rentable tanto que no se bastaba para enseñar a todos los pequeños. Su maestra de idiomas se convirtió en su socia y en una buena amiga. Amir la visitaba casi a diario. Cualquiera que no conociera su verdadera historia pensaría que eran mucho mas que amigos. Cuando la realidad era que la joven que le daba clases de idiomas termino enamorada de “su Amir” como ella lo llamaba en forma de broma. Este le correspondía totalmente. Aurora se sentía feliz por el, ya que siempre supo que era un buen hombre. La celebración de esa noche era por el compromiso de sus dos mejores amigos. Cuando llamaron a la puerta abrió con una gran sonrisa que se borro al ver quien era realmente.

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 7

Ben Rafe no sabía que esperaba ver. Quizás adivinar en su mirada que lo extrañaba, aunque fuera un poco. Por que el si la extrañaba y mucho. La mujer que abrió la puerta con una gran sonrisa de bienvenida no tenia ni un poco de tristeza en su cuerpo. Cosa que lo enfureció.

-¿Para esto renuncie a ti? ¡Para que te convirtiera en su amante!
Al ver que ella no respondía entro en el departamento y comenzó a buscar por todas partes.

-¿Dónde esta el? Quiero verlo para decirle en su cara lo que pienso de el.- al ver que Amir no estaba se volteo a verla.

-Recoge tus cosas, te llevo conmigo. Vamos a casarnos y no volverás a verlo.

-No puedo casarme contigo he estado viviendo con un hombre sin casarme. Mi reputación esta por los suelos.

-¡No me importa! Se que yo te empuje a esto. Fui yo quien te llevo a sus brazos. Creí que serias su esposa. No era esto lo que yo deseaba para ti. Y si alguien se atreve a faltarte al respeto como mi esposa lo matare.

Al ver que ella no estaba dispuesta a irse con el la saco por la fuerza como la primera vez que la secuestro. Una vez en la casa la instalo en la misma habitación. Solo que esta vez aclaro, era temporal. Cuando ella trato de hablarle sobre su relación con Amir el se negó a escucharla. Respondiendo que el Jeque ya sabia de sus intenciones. Ben Rafe personalmente le dejo saber a Amir que su intención era desposarla. La joven se encontraba sin palabras al saber lo ocurrido. Eso explicaba por que la pareja no pudo llegar a tiempo esa noche. El Jeque planeo la boda en cada detalle y logro que su madre y la familia de la joven asistieran a ultimo minuto. Todo fue tal como ella siempre quiso.

Los ataques de nervios llegaron mas tarde. Ella estaba sentada en su cama y se dio cuenta justo en ese momento de que no le pudo explicar que aun era virgen. Ella seria llevada a su habitación como era la tradición. Se sobresalto al escuchar abrirse la puerta para su sorpresa era el Jeque en persona. El se quedo allí mirándola por largo rato. Vestida con el traje tradicional para la noche de bodas estaba mucho mas hermosa de lo que imagino nunca.

-No me importa que hayas pertenecido a otro. No puedo estar mucho tiempo lejos de ti – dijo tomándola en sus brazos.

La joven no puso resistencia a su abrazo mucho menos cuando el quiso besarla. Jamás la habían besado así, era el infierno y el paraíso al mismo tiempo. El pudo saborear su boca suave, húmeda y caliente. Asaltaba su boca con la seguridad de un conquistador. Mordiendo y chupando sus labios como si fueran una deliciosa fruta madura que el comía con deleite. Sin saber como se encontró acostada sobre la cama con el encima de ella. Ella no sentía el peso de su cuerpo, solo su calor y su pasión. Ben Rafe parecía querer meterse en su piel. Ella deseaba que continuara. De pronto el salio dando un portazo. Antes de que ella se preguntara que paso escucho llegar a las mujeres que debían entregarla a su esposo como era el ritual. Estaba tan concentrada en lo que el le hacia sentir que no escucho cuando se acercaban. Entre risas la llevaron a la cama de su esposo, el ya la esperaba allí. Espero a que todas las mujeres salieran para hablarle. Cuando le hablo estaba de espaldas a ella.

-Quise ser generoso y dejarte ir. No pude hacerlo. Lo que siento por ti me hace egoísta. No resisto pensar que estas con otro hombre.

-Es a ti a quien deseo. No quiero a nadie mas.

-No te mostraste muy feliz cuando llegaste. Aun ahora pareces lista para el sacrificio- le reprocho el.

-Tengo miedo, no de ti. Estoy algo nerviosa primero la boda, la fiesta y la llegada de mi familia.

El pudo sentir su tensión. Estaba preocupada y nerviosa, al verla en ese estado su pasión se apago como una vela soplada por el viento. Ella era lo primero jamás haría nada para dañarla. Gracias a ella ya no había odio en su corazón, ella lo hecho fuera con su ternura. No supo cuanto la amaba hasta que se entrevisto con Aleila. La mujer lo llamaba y le enviaba notas a diario. El por supuesto la ignoraba de la misma forma en que lo hizo desde que ella se caso con Amir diez años antes. El a pesar de su rabia nunca se rebajaría a ser el amante de nadie. Aunque siempre hubo aquella tentación de humillar a Amir de la misma forma que el lo hizo. Para su desgracia el se regia por un estricto código moral donde las mujeres casadas no entraban en el juego. Hasta que en una reunión de negocios que el presidía ella se presento y le susurro que su plan para darle una segunda esposa a Amir había fracasado. El estaba ajeno a todo desde que dejo ir a Aurora con Amir. Realmente creyó que para ese momento ambos eran esposos.

Deseoso de saber que pasaba acepto verla en un restaurante una vez acabara la reunión de negocios. El mismo era un lugar publico donde todos podían verlos charlando. El al igual que ella eran personas muy conocidas allí y todos conocían la vieja historia de su compromiso roto. Si bien era cierto que la reputación de la mujer estaba en peligro por que todos comentarían su encuentro, eso para el ya no era importante.

-Estuve enviando mensajes a tu oficina y a tu casa.

-Lo se, recibí cada uno de ellos.

-No te has molestado en contestar ninguno. ¿Acaso crees que no me lastima tu silencio?

-No vine para hablar de nosotros.

-Viniste para saber de ella, cierto. Es de risa tu la amas tanto como me amaste a mi y como paso conmigo Amir fue el ganador de esta historia. Solo que esta vez el solo acepto tus sobras, amor mío. Ella no será su esposa nunca. Tiene que conformarse con ser la amante.

-¡Mientes! Solo eres una mujer dolida de rabia.

-¿No quieres creerme? Perfecto no lo hagas. Si quieres verlo por ti mismo te dejo la dirección de ella. Es donde ha estado estos tres meses y a recibido a Amir a diario.

Tal como una serpiente venenosa dejo caer su veneno sobre el y se retiro satisfecha. A pesar de ser fuerte no pudo resistirse a verlos juntos. Convencerse de que lo dicho por Aleila era cierto le libertaría de el amor de la joven. Camino hasta el departamento de Amir sabiendo que ya era libre de la princesa. Al ir a ese lugar y verla de nuevo pudo descubrir que ahora era esclavo de otra mujer. Fue por eso que la secuestro y la desposo sin darle tiempo a negarse. Su amor por Aurora iba mas allá de el pensar de la gente. Aunque sabia que ella no sentía lo mismo que el . Su amor era suficiente para los dos y quería que todo fuera especial aquella noche.

Se acerco a la joven y se limito a abrazarla hasta que la tensión de su cuerpo cedió.

-¿Qué te parece si te quitamos ese vestido? -le dijo riendo antes de comenzar a desabotonar cada uno de los cien broches que eran diminutos.

El traje tradicional tenia que ser manejado con delicadeza. El novio tenia que ser quien desabrochara los botones ya que estaban colocados en lugares donde no podían ser vistos para que así la novia luciera hermosamente etérea. Aunque se lograba el propósito de el vestido estos eran un problema cuando deseabas quitarlo.

Ben Rafe se excitaba mas y mas al ver mas piel expuesta a cada broche que quitaba. Jamás pensó que ver una espalda podía hacerlo perder el control. Cada broche que caía era remplazado con un beso o una caricia de el. Una vez llego al final de la espalda pudo dejarlo caer al suelo para comenzar con el cabello. Una vez lo libero este cayo sobre los pechos de la joven. Luego sin decir palabra alguna le desabrocho el sostén para solo dejarla vestida con sus bragas que estaban adornadas con lazos a ambos lados de sus caderas. Ella casi desnuda frente a el aun le daba la espalda. El Jeque la dejo allí mientras se paraba frente a ella para complacerse viendo su desnudez. El levanto su cabello y lo acomodo tras sus hombros dejando expuestos sus pechos. Aurora era de aspecto frágil pero sus pechos eran generosos. El hombre rozo sus pezones ligeramente con los dedos obteniendo una rápida respuesta. Tras provocarlos una y otra vez paso a su ombligo y luego mas abajo. Una vez llego a su centro soltó los pequeños y coquetos lazos. Tomando a la joven en brazos la llevo a la cama. Allí acaricio su cuerpo por mucho tiempo hasta recibir en el movimiento de sus caderas la respuesta que esperaba. Ella estaba húmeda y dispuesta para el. Ben Rafe creyó que iba a estallar cuando comenzó a entrar en ella. La joven jadeo estremecida de deseo al recibirlo. El sintiendo estrecha la abertura trato de controlarse para no lastimarla. Con cuidado entraba y salía de ella hasta que no pudo mas y se dejo llevar.

-No comprendo nada. Estuviste viviendo con Amir tres meses. Supe que estaba tan complacido contigo que repudio a su esposa. Fue ella misma quien me lo dijo. Pero tu aun eras virgen.

-No entiendo tus reclamos. Fuiste tu quien lo llamo y me arrojo a sus brazos.

-Tenia mis razones. De verdad pensé que el era tu felicidad.

– El me ayudo sin pedirme nada a cambio. Yo quería dar clases. Contrató para mi una profesora de idiomas para que me ayudara. Mi profesora era joven y soltera. El se quedo prendado de ella y le ha pedido que sea su esposa.

-Aleila me relato una historia diferente. Debí corroborarlo solo que me enfurecí tanto que no me detuve a pensar.

-El sabía que yo no quise alejarme. Al estar aquí me sentía cerca de ti.

-Hay algo que debes saber. Aunque ya es tarde, no voy dejarte ir de todos modos.

-¿Qué puede ser tan grave como para que yo desee alejarme de ti?

-Mi madre me dijo que querías tener hijos.

-Es cierto no hay nada que desee mas. -dijo ella imprudentemente sin saber el dolor que le causaba.

-Yo tuve un accidente hace un
tiempo y yo no puedo darte hijos…

-Esa fue la razón por la que ella te dejo…-le pregunto ella tocando sus labios. -Necesito saber que paso entre ustedes Ben Rafe.

-Ella era mi prometida. Solo faltaba un mes para la boda cuando tuve que salir a arreglar unos asuntos. Mis acompañantes y yo sufrimos un asalto donde yo resulte herido de gravedad. Una puñalada por la espalda que daño varios de mis órganos me tuvo mal varias semanas. Por supuesto la boda se aplazo. Al despertar me dijeron que mi recuperación fue casi un milagro. Al principio pensaron que el daño seria completo que jamás llegaría a tener deseo de nuevo pero logre volver a ser un hombre normal. Aunque no todo fue buenas noticias, nunca llegaría a tener hijos. En los meses que tardo mi recuperación Aleila se caso con Amir.

-¿Temes que yo también te abandone? Olvidas que yo no soy como ella. Hay una diferencia ella no sentía amor por ti. Nada es mas importante para mi que tu porque yo te necesito a mi lado.
-En nuestra sociedad los hijos son importantes son nuestros herederos.

-No me importa… quiero estar contigo y no hace falta que me des hijos. Si algún día mi reloj despierta lo intentaremos de otra manera además podemos adoptar.

Se amaron con ternura y pasión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 
CAPITULO 8

Todos vieron como el Jeque cambio gracias al amor de su esposa. Su madre volvió a ver el alma en los ojos de su hijo. Su reflejo aparecía cuando miraba a su joven esposa extranjera. Ella rezaba para que nada le arrebatara la felicidad a su hijo. Ben Rafe, su suegra y su extensa familia la aceptaron con amor y respeto. Su esposo le enseño a amar a su pueblo y asistían juntos a todas las celebraciones.

Fue en una de esas celebraciones donde comenzó a sentirse enferma. Aunque tomaba líquidos para hidratarse y estaba cubierta por un enorme sombrero de ala ancha el calor la hizo sentirse molesta y algo mareada. De pronto se sintió desfallecer por lo que busco apoyo en los brazos de su esposo. Ben Rafe se volvió hacia ella pensando que recibiría un beso solo para verla caer desmayada a sus pies. El la alzo en brazos y la llevo a un lugar mas fresco donde ella se sintió mejor.

-No se que me paso.

-No es nada seguramente aun no estas acostumbrada al calor.

Ella continuo con los mareos y aunque trato de ocultarlo a su esposo nada le provocaba deseos de comer. Cada vez estaba mas delgada y tenia ojeras de cansancio. Para ocultarle su malestar comenzó a levantarse mas temprano para que así no la encontrara vomitando a cada rato. Esa fue una mala idea al dormir menos se sintió peor que antes. El al darse cuenta tuvo que obligarla a ver al doctor.

-Buenas tardes, me alegra verlos. -les saludo Carlos.

-Comprenderás que yo no pueda decir lo mismo estoy preocupado por mi esposa.

-No debemos adelantarnos a nada. Por lo pronto le haré algunos exámenes. Sospecho que puede tratarse de una ligera anemia así que le recetare vitaminas y descanso. Mientras se quedara esta noche para que puedan terminar de llegarme los exámenes que voy a realizarle. Si deseas puedes pasar a verla ahora.

Ella estaba acostada en una cama y era acompañada por una enfermera. Al verlo extendió sus manos hacia el.

-Debiste decirme lo mal que te sentías -la regaño el cariñosamente.

-No quería preocuparte, no era nada.

-Soy tu esposo todo lo que te sucede es importante.

Las horas pasaron lentamente mientras esperaban resultados. Salio un momento para rogar por la salud de su esposa y cuando regreso ella ya no estaba en su cama. Estuvo un rato viendo la cama vacía como un tonto cuando Aurora entro a la habitación.

-Cariño por un momento pensé…

-Todo esta bien, me encuentro perfectamente. Solo tengo que alimentarme bien y vigilar mi anemia por algún tiempo. Por lo que tendré que volver a hacerme algunos exámenes. No debes preocuparte mas.

Fueron juntos a casa y todo continuo como siempre. El ignoraba que durante su ausencia Aurora recibió la visita de Carlos y de otro doctor. Este le confirmo sus sospechas de que podía estar embarazada.

-Cuando Carlos me hablo de sus molestias sospeche de inmediato que se trataba de un embarazo. Por supuesto espere los resultados de los laboratorios y se confirmo mi diagnostico.

-Doctor eso es imposible. Le pido que verifique los resultados nuevamente. No voy a creer en lo que me diga un papel.

Ella al ver su sorpresa le contó de la infertilidad de su esposo y le aseguro que le era fiel. El luego de escucharla fue quien le aconsejo callar hasta tener dos meses para poder hacerle otros exámenes y darle tiempo a el para investigar sobre los especialistas que intervinieron con el caso de Ben Rafe. Acordaron verse un mes mas tarde.

A pesar de haber prometido callar ella sentía que aquel secreto la estaba ahogando. Esa misma noche ella quiso hablar con su esposo. No quiso callar mas. Ya bastante difícil fueron esas semanas tratando de hacer ver que nada pasaba. Esa noche lo amo con mas pasión que nunca tal vez era por las hormonas del embarazo pero no se cansaba de el.

-Ben Rafe tengo que decirte algo- al ver que el le prestaba atención se sintió avergonzada.

Ella creía que era mas fácil hablarle de esas cosas al esposo.

-Querido, yo… cuando estuve en la clínica pude hablar con el doctor y… me temo que vas a enojarte conmigo. Tal vez no me quieras luego de lo que tengo que decirte.

-Nada puede hacer que deje de amarte, eres mi vida entera.

-Yo te oculte cosas. No me mires así o no podré continuar.

-¿Que ocurre? Tu no tienes anemia. Es algo mas serio.

-Sabia que debí decirlo, pero tenia miedo de tu reacción.
El la acerco a el para reconfortarla.

-Estoy… voy a tener un bebe.

El no podía respirar aunque el dolor en el pecho le decía que debía hacerlo. Su Aurora le decía que estaba esperando el hijo de otro hombre.

-El doctor me lo confirmo en la clínica pero yo no quería darte falsas esperanzas hasta verlo con mis propios ojos. A veces esas pruebas se equivocan. Pero es cierto vamos a tener un bebe. Estoy completamente segura. No necesito otra prueba para saber que es cierto.

Por fin su cerebro comenzó a trabajar. Ella decía que el bebe era de los dos. ¿Como podía ser?

-Aurora sabes que soy estéril. No se que pasa aquí, tiene que ser un error.

Sin darse cuenta soltó la mano de su esposa. Tenia que salir de allí. No quería verla ni pensar en nada. No quería creer que ella le había sido infiel.

-Nunca hasta ahora te he pedido nada. Pero esta vez es diferente te pido que me tengas confianza. Mañana tengo cita con el doctor, me gustaría que vinieras conmigo y hablaras con el.

Al siguiente día estaban en la consulta de el medico muy temprano. Ninguno de los dos pudo dormir gran cosa la noche anterior.

-Carlos mi esposo lo sabe todo.

-Tu esposa me hablo sobre tu accidente y me permito creer que tu doctor se equivoco en el diagnostico. He pedido a un amigo y colega que investigue tu caso. Nos citamos aquí para que el me de cuenta sobre sus hallazgos.

Esperaron algunos minutos a que llegara el medico especialista este lucia tranquilo y pronto entro a los detalles del caso.

-Puedo decirle que el accidente de su esposo fue serio pero lo que aseguro el especialista no era final. Su esposo no asistió a las citas subsiguientes al accidente. Dijo no estar interesado en alguna posible operación reconstructiva. Y allí fue donde surgió la confusión.

-Eso quiere decir…-pregunto ella ansiosa.

-Estoy seguro de que si su esposo se hiciera algún examen encontraría resultados positivos. El cuerpo humano tiene un gran poder para sanarse a si mismo.

-¿Hay forma de saber cuanto daño sufrí realmente?

-Por supuesto podemos hacer su examen aquí mismo.

El se sometió a las pruebas y contesto algunas preguntas. Luego de esto el especialista se despidió esperanzado.
Mientras Aurora se encontraba también realizando algunas pruebas para saber como estaba su hijo.

El tuvo que esperar mientras la preparaban para luego pasar a un cuarto oscuro. Ella estaba acostada mientras miraba hacia una pantalla. El miro también pero no veía nada hasta que la enfermera aumento el sonido para escuchar un ruido que le recordaba a un caballo a galope.

Era cierto veía una pequeña forma moviéndose. ¿Esa pequeña cosa era su hijo? Miro al doctor y este le confirmo con un movimiento leve de la cabeza.

-Su hijo o hija tiene un corazón muy fuerte. Aun no esta formado pero esta ahí.

Era el corazón de su hijo anunciándole que estaba allí, que era real. Al darse cuenta de eso sintió que su pecho iba a estallar. Supo que todo era cierto no necesitaba ver los resultados de sus pruebas para saber que este era su hijo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EPILOGO

Ya habían pasado cinco años y tenían cuatro hijos. Todos varones que eran la felicidad de su padre. Aurora ya había desistido de tener una hija por lo que pronto se sometería a una operación para evitar mas hijos pues su esposo estéril resulto ser un hombre muy fértil. Antes de eso decidieron celebrar su sexto aniversario con un viaje. Aurora abrazo a su esposo.

-Al fin solos suspiro ella.

-Ha sido maravilloso estar solos sin ruidos o quejas, sin prisas. Amo a nuestros hijos pero te extraño a ti.

-Si yo también , que lastima que no será igual el próximo año.

-Siempre podemos volver.

-No creo estar de animo después de lo que me espera.

-¿De que hablas?

-Fui a hacerme mis últimos análisis para la operación antes de salir de viaje. Descubrí que no podré operarme por el momento.

-Estas enferma-pregunto el alarmado.

-Vas a ser padre de nuevo. Esta vez de dos hermosas niñas.

-Tu… yo. No es posible.

Fue en el verano cuando nacieron sus hijas las dos tan hermosas como su agotada madre.

-La próxima vez que un hombre me diga que es estéril voy a correr tan rápido como tus caballos. -prometió Aurora riendo.

-Mi bello amanecer… Mientras yo viva seré el único hombre para ti. No voy a compartirte con nadie – le dijo dándole un beso que fue para ella una promesa de adoración.

 

septiembre 13, 2012

VIAJE SIN RETORNO. VIOLET WINSPEAR

Filed under: Uncategorized — harlequinera2009 @ 11:38 pm

Viaje sin retorno (1981)
Título Original: Pilgrim’s Castle (1979)
Editorial: Harlequin Ibérica
Sello / Colección: Julia 81
Género: Contemporánea
Protagonistas: Juan de Conques y Aranda, marqués de León, e Yvain Pilgrim
Argumento:

Yvain naufraga en una isla imaginaria de las costas españolas y es llevada al castillo de Don Juan, Marqués de León. Éste la hace su pupila y le prodiga todo el amor que un padre podría ofrecer a una hija.
Pero no es precisamente un amor filial lo que Yvain siente por el Marqués…

 

 

septiembre 4, 2012

Margaret Pargeter LA IMPOSTORA The dark oasis

Filed under: Uncategorized — harlequinera2009 @ 3:38 pm

Argumento: La misión de Maxine consistía en entregar un mensaje de condolencia y volver a Londres lo antes posible. Sin embargo, se vio obligada a adoptar una personalidad falsa. La situación se fue complicando progresivamente hasta quedar fuera de su control Maxine se convirtió, por la fuerza, en la esposa de un hombre autoritario. Y cuando él descubrió que había sido engañado, dedicó todos sus esfuerzos a vengarse de la manera más cruel. Todo era fingido en Maxine… todo menos el amor que sentía por Kurt, el esposo que deseaba abandonarla.

 

agosto 30, 2012

Puerto del Paraiso Lisa Marie Rice

Filed under: Uncategorized — harlequinera2009 @ 1:58 am

ARGUMENTO:
Hope Winston está en Italia dirigiendo una escuela reemplazando a su mejor amiga,
Kay Summers. Pero ayudar a Kay ha puesto su vida en peligro. Hope no quiere
protección y no quiere ayuda. Ella no quiere a nadie y menos al particularmente sexy
Capitán Franco Rivers, jefe del escuadrón anti-mafia de elite. Hope odia a los policías.
Así que ¿cómo ha terminado acostándose con uno?
Hope Winston es la mujer más deliciosa que Franco Rivers ha visto en su vida. Sólo
hay un problema. Hope sigue metiendo su preciosa y pequeña nariz en problemas. Ella
necesita un guardián. Y Franco Rivers es el hombre perfecto para cuidarla..dificio estaba cortada por una falange

 

agosto 21, 2012

Un Precio Demasiado Alto Por una sonrisa tuya Sara Craven

Filed under: Uncategorized — harlequinera2009 @ 3:00 am

Un precio demasiado alto (1989)
En Harmex: Por una sonrisa tuya
Título Original: A high price to pay
Editorial: Harlequin Ibérica
Sello / Colección: Julia 347
Género: Contemporáneo
Protagonistas: Nicholas “Nick” Bristow y Allison Mortimer

 

 

Argumento:
A Allison Mortimer la muerte de su padre le causó una tremenda impresión. Más aún, cuando descubrió que estaba en bancarrota y que tenía todos sus bienes hipotecados con Nick Bristow.
Al decirle Nick que necesitaba una esposa y que por el bienestar de su madre y hermana, sería mejor que se casara con él, Allison tuvo que aceptar. Él le aseguró que el matrimonio sólo sería un trato de negocios… pero no transcurrió mucho tiempo para que ella comprendiera que daría cualquier cosa porque fuera verdadero.

agosto 15, 2012

Prometida en el edén Barbara Cartland

Filed under: Uncategorized — harlequinera2009 @ 9:58 pm

Prometida en el edén (1980)
Título Original: Moon over Eden (1976)
Editorial: Hermex
Sello / Colección: Barbara Cartland
Género: Histórico
Protagonistas: Lord Hawkston y Dominica
Argumento:
Acaudalado, autosuficiente y poderoso, Lord Hawkston siempre lograba lo que se proponía. Interfirió en la Vida de Dominica mediante una proposición sorprendente. Pretendía llevarse a la linda hija del vicario a su plantación ubicada en las montañas de Ceilán para que aquella se convirtiera en esposa de su joven sobrino.
Dominica acepto. La vida como solterona en la vicaria resultaría intolerable, Y si su futuro esposo era tan apuesto y gentil como su tío sin duda esa unión matrimonial iba a ser feliz.
La Plantación de Lord Hawkston resulto mucho mas bella de lo que el la habia descrito. Pero no todo fue vida y dulzura en el paraíso. A pesar de la inmensa gratitud que Dominica sentía por su benefactor, jamás podría casarse con el sobrino de su señoría.

 

La magia de un beso. Barbara Cartland

Filed under: Uncategorized — harlequinera2009 @ 1:03 pm

La magia de un beso
BARBARA CARTIAND

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